Quienes Somos


Sobre mi, Jorge López de Guereñu

Nací en Bilbao en 1963, viví de niño en Algorta, luego unos años en Plencia. Trabajar como artista y diseñador, también como lo que hoy llamamos gestor cultural, además de profesor y escritor, me ha llevado a pasar temporadas más o menos largas de mi vida en mis tres ciudades favoritas, Nueva York, Londres y París, y también en Boston como estudiante. Viajo por todo el mundo siempre que puedo, explorando nuevas olas que surfear, pasión que llevo viviendo cuarenta años, o trabajando en proyectos artísticos de todo tipo. Mi trayectoria artística ha sido tan curiosa como poco conocida, pero no me considero un artista underground por vocación. En un país donde el mercado artístico es muy duro, dominado por un arte institucional que ha creado un escenario cerrado, endógeno, que gira alrededor de universidades, becas, premios y demás, yo decidí buscar otras maneras de dar a conocer lo que hago. En estos años de trabajo he conseguido ir definiendo lo que realmente me gusta hacer: crear, sea pintando, dibujando o diseñando todo tipo de obras, entre ellas mis proyectos para acercar arte y urbanismo. Y por supuesto la enseñanza, que es una verdadera pasión para mi.


Comencé como muralista y pintor de obras casi siempre de descomunales formatos, en los años en los que el graffiti apareció en el mundo generando en muchos de los artistas de mi edad el mismo grado de repulsión que de interés. Mi rechazo a una estética y un modus operandi que me parecían de un nihilismo estúpido y egoista, era tan grande como el interés en buscar la manera de hacer algo con ese nuevo lienzo que era la ciudad. Tras años de duro trabajo, creo que he encontrado al menos la forma de hacer algo con ella que no se había hecho antes, y que curiosamente me recuerda a ciertas obras de algunos de mis profesores en Estados Unidos. Ellos trabajaban casi siempre en los espacios abiertos que tanto atraían en los setenta a los grandes creadores del land art, mientras que a mi me interesaba ya entonces más la ciudad como espacio artístico. En los ochenta debí de ser uno de los pioneros de eso que hoy llamamos street art, y he tenido la inmensa suerte de poder hacer, y además en mi ciudad, los tres murales más grandes del mundo creados por un artista. Me resisto a registrar ese récord por pereza y porque, en realidad, me da lo mismo lo grandes que sean mis obras. Lo que sí me gustaría es que las conociera mucha gente, y que de todos aquellos que las vean, agraden o interesen al menos a una parte. En esencia lo que pretendo al hacer cosas que marcan sitios como mi ciudad, donde esas obras son visibles casi desde cualquier parte, es aportar algo a mis vecinos, rodeados de tanto cemento gris y tan poco verde en el centro de nuestra pequeña pero intensa urbe. También integrar nuestro espacio urbano en las colinas que lo rodean, de la forma más atractiva que pueda, tanto para los que nos visitan como para los que vivimos aquí.




Sobre los que trabajan conmigo

Amanda Proy es mi brazo derecho en Lápiz. Comenzó a trabajar con nosotros cuando aún cursaba sus estudios de Bellas Artes, dando primero clases a niños. Hoy continua impartiendo esas clases y enseña además dibujo y pintura a adultos. Es una gran artista con una obra cada vez más consistente, y una gran profesora. Su dominio de todas las técnicas, especialmente sobre papel, ha sido para mi una inspiración, y su inclinación por hacer las cosas siempre de manera diferente es algo que me encanta como transmite a sus alumnos.

Colin Hoisington es otro profesor fundamental en las clases de dibujo y pintura del centro. Lo conocí en unas clases magistrales que impartí en el master de doctorado de la Universidad del País Vasco. Me gusta su manera de trasladar la estética más novedosa que va apareciendo en el mundo digital a la pintura. Se trasladó aquí tras licenciarse en la Universidad Estatal de California hace unos años, suele surfear en los mismos sitios que yo y es un adicto al control absoluto de la técnica en la pintura, otra cosa que tenemos en común. Un profesor tranquilo y atento, con una paciencia inmensa y una permanente sonrisa, que imparte sus clases en castellano o inglés, como sus alumnos lo prefieran.

Unai Ortiz de Zárate es un fenomenal ilustrador y un profesor esencial para el centro. Vino de la mano de Hari Das, el excepcional dibujante especializado en la imaginería hindú con el que comenzamos con las clases de ilustración hace unos diez años. Unai es un dibujante extraordinario que tiene además una gran capacidad de ver defectos y de ayudar a corregirlos sin que el alumno tenga que cambiar de estilo, sea éste cual sea. Una dinamo imparable en las clases de ilustración, cómic y dibujo para videojuegos, que suma a su espectacular dominio de la anatomía y el movimiento un gusto exquisito y una curiosidad insaciable por la evolución de los distintos estilos.


Varias profesoras nativas imparten clases de dibujo y pintura en castellano, inglés, francés, alemán y euskera, a los niños que vienen a nuestro centro a aprender, y colaboran con nosotros otros profesores de nuestro centro asociado de idiomas Ackee Interactive. Nuestras últimas incorporaciones se ocupan de la fiebre entre los niños por la cultura japonesa y el manga, y damos clases a niños de este tipo de arte tanto en castellano como en japonés. Dos profesores imparten los cursos de modelado, un especialista en anatomía y personajes fantásticos a los adultos, y otro cualificado profesor introduce a los niños en esta disciplina en sus clases en castellano y euskera. Además de todos ellos, ocasionalmente trabajan con nosotros otros artistas de distintas nacionalidades, que vienen a impartir cursos específicos, casi siempre con clases en su idioma nativo. Uno de los sellos de nuestra academia es que intentamos que sea lo más cosmopolita posible, y somos un buen ejemplo de la diversidad cultural que ofrecemos en la ciudad.